lunes, 8 de noviembre de 2010

Historia de los Mundiales: Italia (1934)

Máximo Goleador: Nejedly (Checoslovaquia), Conen (Alemania), Schiavio (Italia) con 4 goles cada uno.
Sedes: Turín, Milán, Trieste, Génova. Bolonia, Florencia, Roma y Nápoles.
Número de espectadores (Media por paridos): 358.000 (21.058)
Partidos: 17
Número de goles (Media por partidos): 70 goles (4’12)
Participantes: 16 (América, 3) Brasil, EE. UU y Argentina (África, 1) Egipto. (Europa, 12) Italia, Suecia, España, Francia, Bélgica, Holanda, Checoslovaquia, Rumanía, Austria, Hungría, Suiza y Alemania.

Final del campeonato: 10-Junio-1934, Roma (Stadio Nazionale PNF). Actualmente es el Stadio Flaminio (estadio de la selección italiana de rugby) Italia 2-1 Checoslovaquia (0-0 al descanso, prórroga tras 1-1).

Presentaron su candidatura para albergar este Mundial cuatro países: España y Hungría (ambos se retiraron en 1931), Suecia e Italia. Con éstas dos últimas se iba a decidir el anfitrión del torneo, pero los escandinavos aparcaron misteriosamente su interés y se apartaron de la pugna por la concesión de la Copa del Mundo. La FIFA decidió en octubre de 1932 que el Mundial de fútbol se jugara en la Italia de Mussolini, que desde 1922 contaba con el nuevo gobierno totalitarista.

La primera fase, marcada por dos grandes ausentes
Se disputó por primera vez una fase previa, formada por 32 selecciones, de la que saldrían los 16 participantes del Mundial. Entre las ausencias había que destacar a Uruguay, como represalia hacia Italia por no haber acudido en 1930 a tierras charrúas. Además, existía la presión de ciertos equipos profesionales, como Peñarol, que pensaban que a la vuelta del viaje perderían a muchos jugadores por ofertas de clubes europeos. Los inventores del fútbol, Inglaterra, seguían sin reconocer el campeonato, por lo que tampoco presentaron su candidatura.

Italia 1934

Primera fase
Este Mundial no tuvo fase de grupos. Los 16 participantes se enfrentaban en ocho eliminatorias directas; la Copa del Mundo se convertía enseguida en una Eurocopa de naciones con la eliminación de los cuatro representantes no europeos:
  • Suecia-Argentina (3-2)
  • España-Brasil (3-1), donde Zamora paró un penalti (siendo el primer portero en hacerlo en los Mundiales)
  • Italia-EE.UU. (7-1) 
  • Hungría-Egipto (4-2)
  • Alemania-Bélgica (5-2)
  • Suiza-Holanda (3-2)
  • Checoslovaquia-Rumanía (2-1).
Ni Argentina ni Brasil había enviando a sus mejores jugadores, los que acudieron no eran futbolistas profesionales. Circunstancia que se reflejó en el nefasto resultado cosechado por ambas potencias sudamericanas.

El choque estelar de estas eliminatorias de la primera fase fue el Austria-Francia (3-2), el cual llegó a la prórroga tras empatar a un gol en el tiempo reglamentario. Austria maravillaba y sus números asustaban antes del campeonato -35 encuentros con sólo 5 derrotas-, liderados por Matthias Sindelar “el Mozart del fútbol”.

Sindelar, Austria
Matthias Sindelar, la estrella de la selección austriaca.

La obsesión del 'Duce'
Mussolini quería mostrar al mundo una Italia victoriosa y para ello no dudó en presionar a sus jugadores. El conjunto italiano tenía en sus filas a grandes futbolistas: como el portero Combi y los interiores Meazza y Ferrari. Además, la 'azzurra' había logrado nacionalizar a los argentinos Monti, Orsi (Juventus), Guaita (Roma) y Demaría (Ambrosiana). Futbolistas con gran experiencia, dado que Monti y Demaría habían disputado la final de 1930 con Argentina y el propio Monti y Orsi habían sido subcampeones olímpicos en 1928.

La clase de Giuseppe Meazza 
Giuseppe Meazza era una de las piezas claves del equipo de Pozzo. Su calidad en el terreno de juego le hacía valedor de ocupar distintas demarcaciones en el campo dentro del clásico esquema denominado WM (3-2-2-3) que dibujaba Italia sobre el césped. Meazza es considerado una de las primeras estrellas del 'calcio', el primer futbolista en tener patrocinadores y considerarse famoso. Hoy en día su nombre pervive, siendo el nombre y el apellido de este milanés el estadio que comparten Milan e Inter, dos de los clubes para los que jugó.

Giuseppe Meazza, foto
 
El objetivo del 'Duce', y de su maquinaria propagandística, era no sólo mostrar el esplendor de una Italia moderna capaz de organizar un evento internacional, sino también mostrarse superior al resto de naciones. Su gran sueño era el de contemplar un encuentro final entre las dos naciones amigas: Italia y Alemania.

Cuartos de final
Fueron muy igualados, ningún país pudo imponerse por más de un tanto a su rival.
  • Alemania-Suecia (2-1) 
  • Checoslovaquia-Suiza (3-2)
  • El Austria-Hungría (2-1) fue tan accidentado y violento que hizo que el húngaro Imre Markos, se convirtiera en el único expulsado del torneo; aunque no existían las tarjetas rojas, los colegiados podían mandar a la caseta a los futbolistas por juego desleal.
El encuentro que acaparó todas las miradas fue el Italia-España (1-1 y 1-0), con un colosal Ricardo Zamora en la portería que neutralizaba los ataques de la 'azzurra'. Regueiro adelantó a España a la media hora de juego y Ferrari empataba antes del descanso, gracias a la astucia de Schiavo que estaba agarrando a Zamora para impedir que 'el Divino' atajara el balón.

La segunda parte fue una batalla campal, que terminó con 5 lesionados por parte transalpina y 7 por parte de la 'furia roja', término acuñado por un periodista italiano en los JJ.OO de Amberes. Al no existir las tandas de penaltis, el partido finalizó con empate y con el pasaporte a semifinales en el aire. Al día siguiente, en el mismo escenario, Florencia, se disputó el partido de desempate; Italia vencía con gol de Giuseppe Meazza a una selección española diezmada que no podía contar con su jugador más determinante, el guardameta Zamora.

Ricardo Zamora, 1934, Italia, España,
Ricardo Zamora, el gran portero de la 'furia roja'.
Semifinales:
  • Italia-Austria (1-0). Las selecciones favoritas al título se encontraban en semifinales, por un lado los organizadores del torneo y por el otro el 'wunderteam' de Sindelar. El jugador argentino Guatia, nacionalizado italiano, marcaba el 1-0 dando el pase a la gran final con otro polémico arbitraje a favor del equipo de casa.
  • En el otro encuentro saltaba la sorpresa, con la eliminación de Alemania ante Checoslovaquia (1-3). Nejedly anotaba dos goles y se erigía como uno de los protagonistas del campeonato.

Final:
Roma y Mussolini daban por sentado la victoria italiana ante la sorprendente Checoslovaquia, pero los planes se torcieron cuando Puc marcó en el minuto 76. Cinco minutos después Orsi -futbolista argentino nacionalizado- empataba para ir a la prórroga donde un cansado y veterano Schiavo anotaba en el minuto 95, a pase de un lesionado Giuseppe Meazza. (2-1). Un final dramático y accidentado para un campeonato violento, por momentos.

Vittorio Pozzo, Italia, 1934,
Los jugadores italianos, victoriosos, llevan en volandas al técnico Vittorio Pozzo.
El mundial del fascismo
La Copa se quedaba en casa para satisfacción de Mussolini, en un campeonato con tintes políticos. De hecho Italia en todos sus partidos saludaba al inicio y al finalizar con la mano alzada (el clásico saludo fascista). Y la victoria se convirtió para el cuadro azzurro en una obligación por parte del Duce: “Vencer o morir”, les había dicho. Y eso hicieron.

Luis Monti, el hombre que no disfrutaba de las finales
El autor del primer gol argentino en la Copa del Mundo nunca tuvo un buen recuerdo del torneo. El futbolista surgido de Huracán se colgó la plata en 1928 con la albiceleste y participó en la final de Montevideo contra Uruguay donde recibió amenazas personales en el caso de ganar aquel partido, provocando que su juego se diluyera y desapareciera.

Su paso por la Juventus motivó la llamada de Vittorio Pozzo para enrolarse en el combinado transalpino, con el cual logró el campeonato del mundo bajo la coacción de Mussolini. Por eso, Monti había pronunciado aquella célebre frase: "En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía".

Luis Monti, 1934, Italia, Argentina,
Luis Monti, en su etapa como futbolista de San Lorenzo de Almagro.
La piedad del 'gato de Praga'
El portero checoslovaco Planicka, llamado el 'gato de Praga', tras un extraordinario campeonato y después de haber abortado las sucesivas oleadas de ataques de los transalpinos durante la final, dejó que un disparo sin aparente peligro, lanzado por Schiavo, supusiera el campeonato para Italia.

Planicka, República Checa, Itlaia, 1934,
Combi y Planicka se estrechan la mano antes de la final entre Italia y Checoslovaquia.
Según cita el periodista Francisco Ortí, la familia del guardameta descubrió recientemente, casi escondida, una carta firmada por el propio Schiavo junto a la medalla de oro de aquel torneo. “Gracias, nos salvaste la vida", rezaba la misiva.

Clasificación final:
  1. Italia 
  2. Checoslovaquia 
  3. Alemania 
  4. Austria

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