jueves, 26 de abril de 2012

La belleza de marcar desde el córner: el gol olímpico

Se llama gol olímpico, en los países de habla hispana, a los lanzamientos efectuados desde el saque de esquina, o córner, y que entran en la portería sin ser tocado por otro jugador.

El artículo 11 facilita el lanzamiento 
El reglamento del fútbol prohibía inicialmente a los jugadores anotar desde la esquina. Es en junio de 1924, cuando la International Board modificó el artículo 11 tras una consulta efectuada. Algunas fuentes apuntan a que el primer jugador en conseguir un córner directo fue un escocés, Billy Alston, en agosto del mismo año. Aunque existen discrepancias en la forma en la que se realizó, pudiendo haber sido un cabezazo en vez de un saque de esquina directo.

El deporte rey en los Juegos Olímpicos 
La primera edición reconocida por el Comité Olímpico -dado que en 1900 y 1904 lo disputaron clubes-,  es la de Londres (1908), donde la selección del Reino Unido se impuso a Dinamarca. En 1912 repitieron ambas selecciones sobre otro escenario, Estocolmo. Durante los Juegos Olímpicos de Amberes, 1920, el combinado belga fue considerado como el vencedor, al ser descalificado Checoslovaquia.

Bandera olímpica
Los anillos olímpicos representan a los cinco continentes.
Uruguay se baña en oro 
La selección charrúa conquistó, de forma consecutiva, el torneo de fútbol olímpico tanto en París, 1924, como en Ámsterdam, 1928. El potencial de la selección uruguaya durante la final parisina hizo que el público aplaudiera a los jugadores cuando éstos daban una vuelta de honor, bautizándose este hecho como “vuelta olímpica”.
La Celeste, Uruguay en 1924
La 'Celeste', doble campeona olímpica.
Los dos oros y la ausencia de un torneo oficial de fútbol para selecciones, que llegaba dos años después, hicieron a los orientales del sur autoproclamarse como doble campeones del mundo.

El partido amistoso del 2 de octubre de 1924 
Argentina y Uruguay habían iniciado una serie de partidos amistosos, tras el celebrado en Montevideo, llegó la cita en la cancha de uno de los clubes amateurs más importantes de aquella época, el Sportivo Barraca. En el minuto 15 de aquel encuentro, Cesáreo Onzari, jugador de Huracán, efectuaba un saque de esquina que entraba directamente en la meta de los charrúas. Aquel gol anotado, a los recientemente laureados con el oro de los JJ.OO, pasaba al diccionario futbolístico de habla hispana, por medio de los cronistas de la época, como gol olímpico.

primer gol olímpico de la historia, Cesáreo Onzari, 1924
Gol de Cesáreo Onzari que sirvió para bautizar los tantos ejecutados desde el córner.
Marcos Coll se hace mundialmente famoso 
El ‘cafetero’ Marcos Coll fue el primer, y por ahora único, futbolista, en conseguir la proeza de anotar desde el córner durante una Copa del Mundo de selecciones absolutas. Fue durante la edición celebrada en Chile' 62, en el encuentro que enfrentaba a Colombia ante la U.R.S.S, el guardameta soviético era la mítica “araña negra”: Yashin.

Marcos Coll, gol olímpico, Colombia
Marcos Coll sacando el córner que supuso el gol olímpico de Colombia.

Deportivo Cali, el rey de los goles olímpicos 
El jugador argentino ‘Cococho’ Álvarez fue otro de los destacados en esta faceta, cuyo mote lo heredó de otro futbolista con mismo apellido y una extraordinaria habilidad, el uruguayo ‘Cococho’ Álvarez (ídolo de Nacional de Montevideo y autor de 77 tantos, 76 de ellos con la cabeza). Durante su estancia en la liga colombiana, defendiendo la zamarra del Deportivo Cali, el argentino se especializó en la suerte del gol olímpico, de sus 35 dianas, 9 fueron efectuadas desde la esquina, incluyendo un doblete.


Para el equipo verdiblanco del Deportivo Cali parecía una habilidad intrínseca de su plantel, además del argentino Álvarez, sobresalieron en este apartado tanto el ‘Ñato’ Torres como el “Chapa” Salla Montaño, mostrando, en distintas etapas del equipo colombiano, una extraordinaria capacidad de anotar goles olímpicos, dejando al equipo ‘verdolaga’ como el rey de esta disciplina, con 15 goles desde la esquina.

El clásico ecuatoriano más olímpico 
Aníbal Francisco Cibeyra, también argentino, vistió la camiseta de los dos equipos más grandes de su país, Boca y River, pero su talento y legado brillaron en el fútbol ecuatoriano, jugando en el Emelec a finales de la década de los 70. Allí vivió otra gran rivalidad del balompié sudamericano, el llamado clásico del Astillero que enfrenta al Barcelona de Guayaquil ante el Emelec.

La hinchada de los eléctricos pudo degustar tres goles desde el cuadrante del banderín en tres derbis consecutivos por parte del futbolista argentino. Lo que le hizo acreedor del mote del “loco de los goles olímpicos”.

Derbi ecuatoriano, clásico de Astillero, Barcelona contra Emelec
El clásico del fútbol ecuatoriano: Barcelona y Emelec.
El serbio más brasileño
La carrera de Dejan Petkovic cambió repentinamente cuando dejaba el Estrella Roja para enrolarse en el Real Madrid. Su paso por la Liga española fue de puntillas, casi inadvertido, siendo el Sevilla y Racing de Santander sus siguientes clubes antes de llegar a Brasil, un exótico destino para un futbolista serbio y que acabó siendo el hogar de 'Rambo'.

Durante su dilatada etapa en Brasil vistió la camiseta de numerosos equipos, siendo Fluminense donde dejó una mayor huella tanto por sus jugadas como por sus goles desde el córner, ocho en total en esta disciplina.

 Otros grandes especialistas 
También han pasado a la historia por su habilidad desde la esquina: el norirlandés Charlie Tully para el Celtic y su selección, en los años 50 y el alemán Bernd Nickel, durante la década de los 70, con la camiseta del Eintracht de Frankfurt, con 4 córner directos, uno de ellos ante uno de los mejores guardametas teutones, como fue Maier.

El mismo número de goles, fueron los que aportó el argentino Danilo Tosello durante su trayectoria como jugador en Honduras, en el Deportivo Olimpia.

Paul Owens, ayudado por un fuerte viento, fue el autor de dos saques directos desde la esquina, durante el mismo partido perteneciente a la Irish Premiership Un tercer lanzamiento, que le hubiera otorgado un histórico hat-trick, acabó despejado por un hundido guardameta rival.

Paul Owens
Paul Owens, del Coleraine, antes de anotar su segundo gol olímpico.
También recientemente, un jugador de divisiones humildes, el lateral Alvar Herrero, materializó dos goles olímpicos en sendas jornadas consecutivas de la Tercera división española.

El camino marcado por Onzari 
Por su dificultad, es una ejecución difícil de ver en los terrenos de juego, al alcance de la suerte o de una depurada técnica que desde 1924 se llama olímpico en honor al gol de Onzari, un pionero que señaló otro camino para buscar la portería. Más directo y espectacular, repleto de historia engrandecida, principalmente, por los habitantes un rincón del continente, como la esquina de un campo de fútbol.

miércoles, 18 de abril de 2012

El rugby de Vigo triunfa bajo el ritmo de la 'haka'

En 1987, un grupo de jóvenes estudiantes gallegos, que cursaban licenciaturas en León, deciden juntar durante las vacaciones navideñas a unos amigos con el propósito de disputar una pachanga de rugby. Fruto de aquel partido entre colegas surgía la idea de fundar un equipo, era 1988: había nacido el Vigo Rugby Club.

Norm Maxwell, el jugador desencantado
Mientras tanto, en las antípodas de Galicia: Nueva Zelanda, Norm Maxwell abrazaba al rugby como un niño que se aferra a su balón para dormir, había caído en sus manos como un regalo, aunque nadie de su familia era aficionado al rugby. Algo extraño en un país donde vestir de negro en un terreno de juego es un deseo y el oval es parte de la liturgia cotidiana.

All Blacks

Maxwell creció mostrando aptitudes para el rugby, un espacio donde se sentía cómodo. Jugó una década en los Crusaders y cinco años defendiendo la mítica zamarra de la selección kiwi. Con los All Blacks sumó 36 internacionalidades y 5 ensayos.

El sueño de aquel niño se había convertido en una realidad. Pero apareció un elemento nuevo en el rugby: el profesionalismo, que trajo de la mano a hombres de negocios que echaban sus garras sobre el deporte, la pureza y la magia se desvanecían ante los codiciosos ojos de personas ajenas a las melés.

Maxwell se encontraba desubicado en esta nueva etapa del rugby, repleta de presiones, responsabilidades y compromisos publicitarios que hicieron del orgulloso All Black, un hombre más débil, desconfiado y frustrado que abrazaba a unos nocivos compañeros de viaje: el alcohol y la desesperanza.

En 2006 Maxwell dejaba la selección, fruto de las lesiones y por la muerte repentina del rugby auténtico.
Norm Maxwell, All Black
Norm Maxwell, foto extraída del reportaje realizado por Canal+ España.
El Vigo Rugby no para de crecer
Partiendo desde la segunda división gallega, el Vigo Rugby Club pasaba al primer escalón regional en 1989. Cinco temporadas más tarde se encontraban en la Primera Nacional. El techo del equipo vigués no parecía tener fin y en 2005 accedían al segundo nivel de la competición de rugby española, la División de Honor B.

A pesar de haber recorrido un importante y costoso camino, la temporada 2009-2010 hace replantearse el rumbo a la institución olívica. El coqueteo con el descenso, durante esa campaña, necesita una respuesta rápida, un golpe de efecto: fichar a alguien con calidad.

Un gallego catalán trae de la mano a un 'All Black'
Aníbal Babini, tras tres temporadas dirigiendo al club, era reemplazado por David Monreal, gallego de nacimiento aunque catalán de adopción, cuya carrera profesional había discurrido en los últimos años en Nueva Zelanda. El nacimiento de su hijo hizo que la vuelta a casa pareciera algo lógico.

Durante su estancia en las antípodas había conocido a Norm Maxwell, una amistad que llevó al antiguo All Black a aceptar embarcarse en un proyecto conjunto. Para Maxwel la aventura española era como un pedazo de inocente arcilla dispuesta a ser moldeada, un reencuentro con el rugby amateur que solo aparecía en sus recuerdos.

Cuando Monreal comunicó su llegada, junto con la de Maxwell, el Vigo Rugby Club se mostraba incrédulo, aunque no sería la única sorpresa que depararía al equipo olívico.

Un gallego australiano se suma al proyecto
El salto de calidad, con la llegada de ambos técnicos, hizo pensar en la posibilidad de conseguir un ascenso. A los pocos días de la llegada del tándem, las oficinas del club recibían un correo desde Australia, un jugador con un curriculum envidiable se interesaba en participar en el equipo de Monreal y Maxwell, pero las plazas de extranjeros estaban cubiertas, el jugador decía llamarse Carlos Blanco y aunque había jugado con la selección australiana sub-19, era español. El club aceptaba su solicitud.

Blanco era fruto de una exótica mezcla compuesta por un padre orensano y una madre maorí, internacional wallaby y con ganas de conocer el origen de su progenitor.
Con estos ingredientes, el Vigo R.C. iniciaba la campaña 2010-11.

El ansiado ascenso
La dupla Monreal-Maxwell abordaba el apartado táctico, problema que adolece el rugby en España, y el aspecto psíquico: la ansiedad y la confianza en el compañero. La plantilla del Vigo adquiría los conceptos como un niño de 5 años que se empapa de todo lo que rodea.
Maxwell, en el centro, junto a Monreal, a su izquierda, durante una de las charlas.
La temporada terminaba con un emocionante encuentro ante el Barcelona, la dramática victoria permitió acceder a la fase de ascenso a División de Honor, donde esperaba el Club Rugby Pozuelo. El doble enfrentamiento gallego-madrileño se saldó con una victoria en Vigo, por 11-6, y un empate en la capital. El ascenso era una realidad.

Los sueños desde el barro
Aquel grupo de jóvenes gallegos nunca pensaron que aquel partido entre amigos fuera a tener un final tan exitoso. Eran jornadas repletas de interminables kilómetros y abultadas derrotas manchadas de barro.

Eduardo Portela, Ramón Amoedo y Álvaro Saa pusieron en 1987 la primera piedra de un sueño, un proyecto que cambió el ritmo de la muñeira por el de la 'haka' para alcanzar un inesperado desenlace: ser el primer club gallego en jugar en División de Honor para codearse con la élite del oval nacional.

Conjura del Vigo Rugby Club ante su primer partido en División de Honor.
Parte de las imágenes de este artículo corresponden al extraordinario reportaje realizado por el programa de Canal +: "Informe Robinson".

miércoles, 11 de abril de 2012

Livorno-Lazio: comunismo contra fascismo

El Livorno contra el Lazio es algo más que un partido de fútbol, un duelo entre dos ideas políticas opuestas con el recuerdo de los iconos futbolísticos que han vestido sus camisetas y de parte de la memoria de la historia de Europa occidental. Una historia que se vuelve a repetir cuando los amarantos y 'biancocelestes' se juntan en un terreno de juego.

Livorno, el puerto de la Toscana
Livorno es una ciudad costera que pertenece a la bella región de la Toscana, cuya capital es Florencia. Se trata de uno de los puertos más importantes de Italia, heredado del poder otorgado por los Médici durante los siglos XVI y XVII, siendo sus muros y fortalezas testigos de aquella época.
El color característico de la población es el rojo, no sólo por el tono que toman sus ladrillos sino también la camiseta del club de fútbol de la ciudad y el signo político de muchos de sus habitantes.

Roma, la 'ciudad eterna'
Roma, la ciudad eterna y milenaria, es la capital de Italia y de la región de la Lazio. De sus entrañas nació un imperio que dominó el continente, siendo una de las civilizaciones, junto con la griega, que influyeron de manera más determinante al resto de países europeos occidentales, es la llamada cultura latina que afectaba a todos los ámbitos: lengua, costumbre, legislación, hábitos alimenticios, arquitectura...
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La situación económica en el periodo de entreguerras era insostenible en Italia. El desempleo y la inflación hacían mella en una población que anhelaba representantes políticos más radicales. Las oleadas de huelgas durante 1919 mostraban la desesperanza popular y el deseo de que fórmulas ideológicas más extremistas guiaran el futuro de la nación.

Livorno apadrina el comunismo 
El 21 de enero de 1921, tras seis días de tensos debates en el teatro Goldoni de Livorno, un grupo de representantes socialistas se desligaban de su pertenecía al partido y constituían un congreso donde nacía el Partido Comunista Italiano. Su ideología era el marxismo-leninismo y sus objetivos propugnaban la eliminación de la burguesía y la abolición del capitalismo.
Cuatro años después, en 1925, Mussolini prohibiría toda actividad política del PCI.

La Roma de Mussolini
Apoyado por el sufragio económico de algunos empresarios, y con el visto bueno de la Santa Sede, Benito Mussolini al mando de las camisas negras emprendió una marcha hacia Roma, donde se apoderó del gobierno de la Nación en 1922, obligando al por entonces jefe del Estado italiano, el rey Víctor Manuel III, a nombrarlo presidente del gobierno del país. Un gobierno al que no había podido acceder por las urnas, donde había sido derrotado.

La Italia totalitaria de Mussolini recuperaba viejos símbolos del pasado para exaltar su nacionalismo, una mirada hacia el imperio romano que recuperó el gusto por la arquitectura neoclásica y monumental, así como el saludo romano, variándolo levemente.

El fútbol fue para el 'Duce' una obsesión con la que poder mostrar la supremacía italiana sobre el resto de países. La gloria que no llegó en el campo de batalla, la alcanzó en los terrenos de juego con la conquista por parte de la 'azzurra' de los títulos mundiales de 1934 y 1938. Sus simpatías por la Lazio eran otra manera de acercarse al pueblo a través de un deporte que no apreciaba en demasía.

En el ocaso de la II Guerra Mundial, abril de 1945, el 'Duce' era fusilado por unos partisanos comunistas cuando trataba de huir a Suiza. El cadáver del dictador y el de su esposa -Clara Petacci- fueron exhibidos boca abajo en una plaza céntrica de Milán donde la población pudiera observarlos y ultrajarlos.
César Augusto, Zaragoza
Estatua de César Augusto regalada por Mussolini a la ciudad de Zaragoza.
El club nacido en 1915, y refundado en 1991, ha navegado por casi todos los niveles del calcio italiano: como una temporada en el infierno del Campionato Nazionale Dilettanti (quinto escalón del fútbol transalpino), pasando la serie C2 (cuarta categoría), hasta la deseada Serie A, alcanzada por última vez en el curso 2009-10.

Tiene por color de su camiseta el amaranto, un tono que se mueve entre el rojo y el marrón, y que además sirve de sobrenombre de la institución.

Paradójicamente, el actual estadio del Livorno fue construido, en 1935, gracias a la actividad de fomento del deporte del gobierno del ‘Duce’ y tomó como primer nombre: Edda Ciano, hija de Benito Mussolini.

La caída del fascismo hizo que el feudo amaranto llevara distintas denominaciones hasta que en el año 2000 se le bautiza como Armando Picchi, antiguo futbolista livornés que jugó en el mítico Inter junto a Facchetti, Mazzola y Luis Suárez. Tiene como principales rivales: al Pisa, derbi toscano y al Lazio, con quien guarda una fuerte confrontación política. Es por ello, que sus amistades cruzan la frontera para estrechar lazos con otros equipos con inclinaciones ideológicas similares, como: la sección Originals21 del AEK Atenas y el Commando Ultra'84 del Olympique de Marsella.

El club tomó el nombre de la región de la cual Roma es capital. La sociedad polideportiva lazial fue fundada en 1900, siendo el primer equipo de la ciudad.

El hecho de mirar al pasado para crear su identidad ha sido algo habitual en el club capitalino, la camiseta adoptó los colores de la bandera griega, como homenaje al país y al espíritu creador de los Juegos Olímpicos.

Este hábito de reverdecer viejos laureles también se puede comprobar en su escudo, que es coronado por el águila imperial, símbolo que el general-cónsul romano Cayo Mario otorgaba a su soldado más valioso y que pasó a ser el emblema de las legiones.

El palmarés del equipo es de 2 Scudettos (1974 y 2000), 5 Coppas, 3 Supercopas, 1 Recopa de Europa (la última edición que se disputó, ante el Mallorca en 1999) y 1 Supercopa de Europa.

Tiene como principales rivales a los clubes con ideologías contrarias como Atalanta y Livorno, pero especialmente con quien guarda una gran enemistad es con el otro equipo de la ciudad: la Roma.

La Roma y el proyecto del superequipo de la capital
El palmarés de los ‘giallorosso’, rojo y oro, es parecido al de sus vecinos (3 Scudettos, 9 Coppas, 2 Supercopas, 1 Copa de la UEFA).

La Roma nació en 1927, como un intento de crear un gran asociación deportiva capaz de pugnar por los títulos y de ser una alternativa al resto de escuadras, especialmente las del norte, por lo que muchos clubes de la capital fueron absorbidos para formar la Roma, incluso el Lazio estaba llamado a tal fusión, pero fue rechazado por el general Giorgio Vaccaro, general fascista muy ligado al deporte que organizó el Mundial de 1934 y que llegó a ser el primer presidente de la federación italiana de rugby, más tarde fue máximo mandatario lazial (1964-65).

camiseta Roma, Diadora

La Roma, al igual que la Lazio, también heredó el gusto por los emblemas del glorioso pasado de la ciudad, situando al mito de la loba Capitolina y a Rómulo y Remo en su escudo.

El partido entre ambos es conocido como el derbi capitalino o derbi del campidoglio, nombre extraído de la plaza del Capitolio.
bufanda Lazio y Roma

El emplazamiento donde juegan tanto Lazio como Roma es el Olímpico, dentro del llamado “Foro Itálico” que había ideado el ‘Duce’ para emular los espacios públicos del imperio romano.
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La grada livornesa: Brigate Autonome Livornesi 
La Toscana se ha caracterizado siempre por ser una plaza fuerte del comunismo italiano y Livorno, como cuna del PCI no es una excepción. Las gradas del Armando Picci se llenan de símbolos antifascistas y de extrema izquierda como hoces y martillos, banderas de la Unión Soviética o los rostros de Stalin, Lenin y el Ché Guevara. Sus cánticos habituales tienen un tono revolucionario: como el “Bella Ciao”, o la “Bandeira Rossa”, mostrando la ideología de la curva amaranto.
Livorno, hoz y martillo

El grupo ultra es conocido como la Brigate Autonome Livornesi, o por su acrónimo BAL, fruto de la unión, en 1999, de varios colectivos ultras. Sus inclinaciones políticas les ha llevado a granjearse numerosas enemistades, en especial con el grupo de tiffosis más antagónico a sus ideales: los hinchas de la Lazio.
BAL, Livorno
La actitud de los BAL ha despertado numerosas simpatías en otros clubes como los ya citados AEK u Olimpyque, o el Celtic y el St. Pauli.

La música tampoco ha sido ajena a los BAL y el grupo de ska-punk italiano, Banda Bassotti, curiosamente originario de Roma, ha realizado una nueva versión del himno livornés y canciones dedicadas a los BAL.

Los hinchas del Lazio: 'Irriducibili' 
Situados en la curva norte del Olímpico romano y con más de 5.000 miembros, reciben el nombre de ‘Irriducibili’. La ideología de la grada de las ‘águilas’ es fascista, nacionalista, antisemita y racista.
En su fondo se han exhibido esvásticas, cruces célticas y rostros de Mussolini, quien fue socio de la Lazio en 1929. Además de mostrar lemas con regusto nazi y adherirse a favor de Serbia en la guerra de los Balcanes.

En su plantilla ha sido extraño ver jugadores de raza negra, el primero que abrió la lista fue el holandés Aaron Winter en 1992, en cambio ha sido habitual el número de jugadores con ideología ultraderechista o con vínculos militares, como la plantilla triunfadora de la Liga de 1973-74.

Sus amistades en la competición italiana se corresponden con sus "camaradas" del Hellas Verona y del Inter (donde también existe otro colectivo con el mismo nombre, los antiguos Skins Inter), a nivel internacional está hermanado con la peña más radical del Real Madrid: los Ultrassur y con sus homónimos del Espanyol: las Brigadas Blanquiazules.

Irriducibili, Lazio
'Tifo' de los Irriducibili en el Olímpico de Roma.
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Los ídolos de la grada amaranto:
Igor Protti
Protti llegó en 1985 a Livorno, desde su Rimini natal, e inició su idilio con el gol de la mejor forma, en un derbi frente al Pisa, aquel tanto dio la victoria a los amarantos y abriendo el corazón de la parroquia del Armando Picchi.

Las deudas económicas del Livorno hizo que Protti emigrara, pasando por diferentes clubes, incluyendo al Lazio y un gol en el derbi romano, aunque siempre que podía anunciaba que volvería a la ciudad portuaria (de donde era su esposa). En 1999, Igor regresaba a su ‘casa’ futbolística, donde las gradas le añoraban.
En su haber queda el récord de haber sido capocannoniere (máximo goleador) en tres categorías distintas, llevando a los amarantos del infierno al cielo: de la serie C1 a la serie A. Posee el récord de goles anotados para el Livorno, con 122 dianas.

Tal epopeya tenía que ser premiada, por lo que su número pasó a ser retirado, el 10, el que pertenece a los mitos del fútbol. Posteriormente, Protti pidió que el dorsal volviera a ser utilizado para que el sueño no parara.
Protti, 10, Livorno
Cristiano Lucarelli
Ídolo futbolístico y referencia política para la grada, este livornés fue la bandera del equipo amaranto, con el '99' a su espalda como homenaje al año de fundación de los BAL y la imagen del Ché tatuada en su piel junto al escudo de su Livorno.

Aunque sería en su undécima temporada como profesional cuando se enfundó la camiseta de la escuadra portuaria, 2003, disputando cuatro campañas con el equipo toscano y una más en una segunda etapa. Con Lucarelli, el Livorno ascendió a serie A y disputó posteriormente su única aventura europea, compartiendo vestuario con el otro mito: Igor Protti.

Lucarelli 99, Livorno
Su actitud rebelde y activa, creó una publicación en su ciudad natal, junto con sus inclinaciones políticas supusieron una barrera para su incursión en la selección nacional, con la ‘azzurra’ tuvo 4 internacionalidades marcadas por sus gestos políticos que le valieron una expulsión momentánea del combinado italiano.

A pesar de su identificación con la grada, el romance con los hinchas se rompió cuando anunció su marcha al Napoli, un viaje extraño para un jugador que había desafiado la lógica del mercado al haber rechazado suculentas cantidades por dejar el Livorno. Un puerto donde Lucarelli tiene un amor, al que tendrá que volver a conquistar, justo en el momento en el que su camiseta iba a ser retirada, el rocambolesco número 99, con el que celebró sus 102 goles con el puño en alto.

Paolo Di Canio: el hincha que fue jugador de la Lazio
La antítesis ideológica de Lucarelli ha sido Di Canio. Nacido en Roma, empezó su carrera profesional en el Lazio, el club al que siempre terminó volviendo, como un boomberang que recorría una distancia para regresar. Vivió tres etapas con los 'biancoceleste': 1985-86, 1987-90 y 2004-06.

Di Canio, Irriducibili

Su admiración por la figura de Mussolini, no en vano lleva tatuado ‘DVX’ (es decir, Duce) en el brazo, y la autoproclamación como fascista le han ocasionado numerosos odios y amores, compensados con hermosos gestos deportivos, como el que le valió el galardón al ‘fair play’ durante su aventura inglesa en el West Ham.

Di Canio, por su bravura en el campo y por sus ideales, ha sido el icono de los Irriducibili, no en vano ayudó a la fundación del grupo en 1987, y solía brindar a sus “camaradas” de la curva con el saludo que imperó en la Italia fascista. Gesto que levantó ampollas en la mayoría de la sociedad italiana.
Di Canio, fascista

Actualmente, la Lazio continúa en Serie A y el Livorno lucha por no caer en los play-offs que podrían llevarle a la temida serie C1, pero los caminos de ambas escuadras se cruzarán en algún momento para revivir viejos duelos, enfrentamientos que trascienden el plano deportivo y que recuerdan parte de la historia del país. Porque la historia siempre se repite y los extremos opuestos acaban encontrándose.

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