Sus características eran crear unas atmósferas oscuras donde destacaban un marcado bajo, una batería de ritmo constante y los omnipresentes teclados y sintetizadores, todo ello acompañado por unas voces suaves y melancólicas, a veces intencionadamente distorsionadas, que interpretaban una letra que caminaba cercana a la poesía y al intimismo.
Nota personal: Si las etiquetas en la música son complicadas, a la hora de catalogar a los grupos como góticos, se complica. Muchos de los músicos y bandas, que voy a citar, pueden o no estar incluidos como parte del siniestro escenario en el que se movió el rock en aquellas décadas, dependiendo del punto de vista de cada uno y de la fuente que se consulte.
Éstos son, según mi opinión, los protagonistas de la música gótica.
Los inicios de la nueva subcultura
Las primeras formaciones que practicaban este estilo, que más tarde pasó a ser llamado (de manera casual) gótico, y que fue encuadrado inicialmente como post punk o after punk, fueron: Bauhaus, Joy Division y Siouxsie And The Banshees, donde Sid Vicious (Sex Pistols) y Robert Smith (The Cure) formaron parte del proyecto, símbolos del punk y del after punk respectivamente.
De esta terna destaca Joy Division, la banda del malogrado Ian Curtis que apenas duró cuatro años pero su legado perdura. Su icónico debut discográfico, Uknown Pleasures (1979), supuso el despegue del sonido depresivo, lánguido, envuelto en decadencia que significaba la base del estilo musical recién creado.
Poco a poco el listado de grupos se ampliaba, a medida que los 80 iban entrando, formaciones como: This Mortal Coil, Christian Death, UK Decay y Echo And The Bunnymen daban lustre al sonido, y principalmente dos bandas eran las encargadas de abanderar esta primera generación de post punk.
The Cure
Donde el aspecto de Robert Smith sirvió como una de las referencias estéticas, también lo era Peter Murphy, a los seguidores del movimiento gótico (o goth). Las cadenas y las crestas coloridas del punk eran relevadas por el maquillaje y las ropas oscuras, como personajes surgidos de la literatura romántica del siglo XVIII.
Aunque el propio grupo siempre haya descartado su incursión dentro del movimiento gótico, en sus inicios hay temas que son referencia del mismo: como 'Charlotte Sometimes', 'A Forest' y la excepcional 'A Strange Day', cuyas melodías se encuentran dentro de un marco lúgubre y sombrío. Que con el paso de los años, y de los discos, pasarían a ser más un sonido de new wave que gótico, aunque los ramalazos siniestros de 'Close To Me' o 'Lullaby' quisieran devolver al grupo a unos sombríos, y brillantes, orígenes.
Otra formación importante para la comercialización y extensión del estilo son The Cult, quienes daban su toque personal al sonido gótico. En especial, con unas guitarras más alegres y con gran peso melódico en los marcados riffs que practicaron durante su primera etapa, la que corresponde al álbum Dreamtime (1984) y Love (1985), con canciones como 'Rain' o 'She Sells Sanctuary'. Este tema fue interpretado por The Cult en su concierto de Madrid, de 2009, por segunda vez cuando las luces se habían apagado y gran parte del público había abandonado el local, un regalo para los oídos de los rezagados que obtuvimos nuestro premio musical, en una escena inolvidable y mágica.
The Cult con el tiempo derivó en un hard rock más convencional, con influencias indígenas, cortesía de Ian Astbury. La banda, como anunciaba el nombre, se convertía en una formación de culto para las sucesivas décadas, tanto para el hard rock, como para el gótico, por su influencia a posteriores bandas, con discos como: Sonic Temple, Electric y Ceremony, y canciones que se convierten en himnos de la mano de Astbury y de su 'fiel' guitarrista, Billy Duffy (a pesar de las diferencias existentes entre ambos).
Temas que se escribían con letras de oro en la historia del hard rock como: 'Sweet Soul Sister', 'Heart Of Soul', 'Edie (Ciao Baby)', 'Wild Hearted Son'...
Ellos son otro de los grandes pilares del gótico. La voz característica de Andrew Eldritch, alma máter de la formación, inundaba cada pieza del grupo, que se apoyaba en los sintetizadores y en los teclados para crear una atmósfera sensual, rítmica, bailable y envolvente que suele extenderse varios minutos, recreándose en los sonidos generados, con la novedad del contrapunto, en algunos temas, de la voz femenina.
| Los Sisters en su actuación en Madrid, noviembre de 2011. |
Dos de los miembros de Sisters, en concreto Wayne Hussey y Graig Adams, fundaron a mediados de los 80 otro de los combos más representativos del gótico (aunque a veces no se les incluya dentro del mismo), su estilo era algo más guitarrero que en la etapa como integrantes de los Sisters Of Mercy, pero ambos grupos daban prioridad al inicio de las canciones con una base de teclado.
La formación se disolvió en el 2008, tras un paréntesis intermedio, dejando 9 discos y un buen puñado de grandes temas, entre los que hay que destacar: 'Like A Hurricane', 'Beyond The Pale', 'Deliverance' y 'Butterfly On The Wheel'.
El oscuro legado del gótico
Las guitarras se habían aliado con los teclados y conjuntaban perfectamente, el camino había sido mostrado pero serían otros grupos los que empezarían a fusionar el rock más duro, el metal, con el gótico.
Nuevas oleadas de bandas comenzaban a sumir al rock a su vertiente más siniestra, respetando la dureza de base metalera. Aunque otros se decantaran por el lado más orquestado, frágil, recargado y melódico, dando como resultado estilos tan dispares como el rock/metal gótico, el doom, el metal sinfónico y la música industrial.
Mientras otras formaciones habían experimentado con los sintetizadores, otorgando un sonido sombrío y decadente, grupos como Dead Can Dance, Clan Of Xymox optaron por esta vía.
Como un árbol, el gótico había echado raíces y llegaba a todos los campos de la música, tanto pop como rock, dejando una sombría silueta, envuelta en humo, que hacía que la luz desapareciera, para que la oscuridad prevaleciera.

















