martes, 9 de septiembre de 2014

Ronaldo Nazario, el último 'fenómeno' de Brasil

Brasil es sinónimo de fútbol y alegría. Dos conceptos que siempre se juntaron en las botas de Ronaldo Luis Nazario de Lima. Un delantero letal con una amplia carrera internacional. Un luchador nato que se sobrepuso a sus lesiones para pasar a la posteridad por la puerta grande.

Ronaldo 9.jpg

La selección sub-17 brasileña y el Cruzeiro fueron los primeros escaparates por los que el carioca se dio a conocer al mundo. En el club de Belo Horizonte, Cruzeiro, coincidió con otro crack del país, Jairzinho, culpable del descubrimiento de este irrepetible delantero nacido en Río de Janeiro en 1976.

El desembarco de Ronaldo en los Países Bajos
Muchos equipos europeos se interesaron por Ronaldo. En especial, dos conjuntos de los Países Bajos. Frank Arnesen, ex futbolista danés criado en la cantera del Ajax, fue el director deportivo responsable de la contratación de Ronaldo para el PSV tras cotejar el mercado brasileño en busca de una nueva perla. Un jugador con un talento capaz de igualar al exhibido por Romario en su etapa en Eindhoven.

El fichaje por el conjunto de la Philips estuvo cerca de no fructificarse debido al acuerdo que había llegado previamente el Ajax con el Cruzeiro. Finalmente, Ronaldo tomaba el mismo camino que había tomado Romario en Europa, estrenándose en la Eredivisie de rojiblanco.

La estancia del 'Fenómeno' en el PSV superó cualquier expectativa gracias, además de su calidad, al genial entendimiento del brasileño con su compañero en el ataque, el belga Luc Nilis, derivando en 42 dianas en 46 encuentros disputados en un par de temporadas.

Ronaldo en PSV.jpg

Aunque no todo era felicidad: el clima, las primeras intervenciones quirúrgicas -como la de febrero de 1996 con 4 meses de baja- y su desconocimiento del idioma hicieron que el peregrinaje en Holanda pidiera un cambio, una salida a un campeonato mayor, a un club de más renombre y a una ciudad con otra temperatura.

La joya de la corona del proyecto de Josep Lluis Núñez
Ronaldo se declaró en rebeldía para acelerar su traspaso al Barcelona. El fichaje del brasileño se convirtió en 1996, y durante unos cuantos años, en el más caro de la historia, a razón de 2.500 millones de pesetas. El por entonces vicepresidente azulgrana, Joan Gaspart, reconoció que se vistió de camarero para poder acceder a la habitación del astro y así convencerle de su incorporación al Barça.

Lo que parecía un idilio de larga duración se transformó en una única campaña donde Ronaldo jugó su mejor curso futbolístico, con exhibiciones para la posteridad como el gol de Compostela, con el sello habitual de la casa, mezcla de potencia y habilidad.

Los 47 tantos en 51 encuentros fueron un reclamo más que suficiente para que uno de los 'capos' de la Serie A, por aquel entonces el torneo más potente, rascara los bolsillos con el objeto de firmar al mejor '9' del momento, quien se encontraba molesto con la directiva culé por una subida de sueldo nunca aceptada.

camiseta de Ronaldo del Barcelona

Del azulgrana al 'neroazzuri'
La aparición de Massimo Moratti como presidente del Inter de Milán revolucionó un mercado de fichajes que ya se encontraba agitado desde la irrupción de la 'Ley Bosman', la cual llevaba un año de implantación. Normativa internacional que permitió a los futbolistas de la Unión Europea jugar en otros países miembros sin ocupar plaza de extranjeros, eliminando las trabas que ya estaban disfrutando otros trabajadores.

El conjunto interista, con esa eterna capacidad de transformar cada año su plantel, pagó la cláusula de Ronaldo, valorada en 4.000 millones de pesetas. Un giro de acontecimientos para el Inter, ya que la idea inicial era haber fichado a Batistuta como referencia ofensiva.

Con esta operación se reivindicaba el dominio del fútbol italiano en el continente y de Moratti, junto a la compañía Pirelli, como motores económicos de los 'neroazzurri'. No en vano, Ronaldo se erigió en uno de los iconos publicitarios de la empresa milanesa de neumáticos.


Ronaldo coincidió con una pléyade de lo más granado del fútbol sudamericano. Un elenco formado por Iván Zamorano (Chile), Javier Zanetti, Diego Pablo Simeone (Argentina) y Álvaro Recoba (Uruguay). A ellos había que añadir la clase de Kanu o Djorkaeff para tratar de cambiar la filosofía de una escuadra defensiva que todavía conservaba la marca al hombre.

Como curiosidad, Zamorano, poseedor del dorsal 9 en esa etapa, cedió el número a Ronaldo a su llegada a la capital lombarda. Por su lado, el bravo futbolista chileno optó por colocarse el 1+8, con el signo más entre ambos guarismos. Una decisión inédita.

La temporada de este Inter tan hispanoamericano acabó con la consecución de la Copa de la UEFA, segundo título europeo tras la conquista de la Recopa con el Barça. El scudetto quedó aparcado e inaccesible debido a un polémico y decisivo enfrentamiento, en la jornada 31, contra la Juventus donde los penaltis, uno no señalado en área del Inter y otro inexistente dado como válido en área contraria, condujeron al triunfo 'bianconero'.

De este modo, el brasileño cerraba el año de debut en Italia a la espera de la celebración del Mundial de Francia.

El extraño final de Francia 1998
La experiencia vivida por el delantero en el Mundial de Estados Unidos, donde acudió a la cita de 1994 -aunque no disputara ningún minuto- y su evolución futbolística, situaban al carioca con la madurez y galones necesarios para ser el pilar de la 'Seleçao' en 1998.

Ronaldo llegó a Francia confiado, dentro de un plantel comprometido con conquistar para Brasil otra Copa del Mundo. Él, junto a Rivaldo y Bebeto eran el tridente elegido para refrendar el título de la edición anterior.

La liguilla concluyó con el liderato para la 'verdeamarela' y la decepción de haber cerrado la ronda con una inesperada derrota frente a Noruega.

Chile, Dinamarca y Países Bajos fueron los siguientes obstáculos antes de acceder a la final, donde los anfitriones esperaban bajo la batuta de Zinedine Zidane.

Ronaldo, Francia 1998

Aquel Francia-Brasil de Saint Denis ha pasado a la historia por muchos motivos: el triunfo de los galos y su primer Mundial, los tantos de cabeza de Zidane... y el estado de salud de Ronaldo. El atacante brasileño disputó el partido tras haber sufrido un shock, una serie de convulsiones que pudieron llevarse la vida del astro carioca. Su participación en el choque, obviamente mermada, fue obligada -opinan algunos- por intereses comerciales derivados de sus patrocinadores.

"Sentí un miedo terrible. Perdimos el Mundial, pero yo gané otra copa, la de la vida", declaró el propio Ronaldo más tarde.

La grave lesión en el Olímpico
El episodio de París tuvo otra continuación dentro del capítulo de desgracias sufridas por Ronaldo. Una primera lesión, sufrida ante el Lecce, le tuvo fuera de los terrenos de juego durante 6 meses. A su vuelta y aparentemente recuperado, con el Olímpico como escenario, la Lazio de rival y la Coppa como objetivo, una bicicleta del 'Fenómeno' sobre un firme irregular precipitó la caída del jugador, sollozando al borde del área. Una imagen que muchos interpretaron como la triste despedida de un genio, antes de tiempo.

Era abril de 2000. Los reproches se sucedían y salpicaban a todos, empezando por los facultativos del PSV a los que algunas voces señalaban como responsables de las desgracias del atacante, acusándoles de haber dopado al brasileño en su desembarco al fútbol holandés.

Grandes en Japón
La nefasta relación del ariete con el técnico Héctor Cúper y los sinsabores en el campeonato, donde una derrota ante el Lazio condenó al fracaso a los interistas, forzaron a replantearse su futuro en el 'calcio'.

EL Mundial de Corea del Sur y Japón (2002) confirmó el buen estado en el que se encontraba Ronaldo. Sus goles y regates ayudaron a la victoria de la 'canarinha' en un campeonato descafeinado que contó con el final más clásico: Alemania - Brasil en el último peldaño.

Ronaldo versus Kahn, Japón-Japan, 2002

El doblete de Ronaldo ante el guardameta Kahn devolvieron la corona y el cetro al carioca, bajo la atenta mirada del Real Madrid, cuyo presidente, Florentino Pérez, le había reservado un lugar en la delantera de un equipo de ensueño.

El Real Madrid galáctico
Si alguien tenía dudas del rendimiento que podía ofrecer Ronaldo, a pesar del aval de los 8 goles en un Mundial, éstas se disiparon cuando necesitó sólo 11 segundos para inaugurar su casillero con los blancos, en un partido en el Santiago Bernabéu contra el Alavés y con el público merengue entregado al brasileño.

El brillante plantel, comandado por Zidane, Figo, Beckham, Raúl y Roberto Carlos, tampoco fueron suficiente para que Ronaldo lograra el máximo trofeo continental: la Champions League. Un título que se alejaba cada vez más de sus manos con el desmoronamiento del Madrid 'galáctico'

Debut

Regreso a Milán
La eliminación de Brasil en cuartos de final en 2006 y su consiguiente adiós en la 'Seleçao', al que le quedó un epílogo a modo de despedida formal en 2011, no fueron los únicos cambios personales que padeció en aquella temporada. Su salida de Chamartín, motivada por la falta de confianza de Fabio Capello, precipitaron en un regreso a Milán, al equipo 'rossoneri'.

Los problemas de peso y el hipotiroidismo detectado en 2007 acompañaron a la estrella en los dos años que estuvo de rojinegro. Un par de temporadas en las que sólo disputó 20 encuentros -9 goles-. Cifras inferiores a las esperadas debido a su estado físico y a la aparición de nuevas lesiones, como la sufrida ante el Livorno.

Ronaldo en el Milan

Recuperando el antiguo Ronaldo
La recuperación, casi espartana, consistente en ejercicios de gimnasio realizados en su país devolvieron al ariete a tener una figura casi no vista hasta entonces. Dichas sesiones, maratonianas, invitaron a muchos clubes brasileños a contratarle, confiando en haber recuperado al gran delantero de Brasil.

A pesar de su amor por Flamengo y de haber entrenado durante aquellos meses con ellos, fue el Corinthians el equipo que firmó el último contrato del crack. Su estreno con el 'Timao' se saldó de la mejor manera, con un testarazo ante el histórico rival, Palmeiras.

La efervescencia de su juego fue menguando hasta desparecer casi por completo en el curso 2010-11. El 14 de febrero de 2011 Ronaldo rompió el corazón de sus seguidores al anunciar públicamente que dejaba su carrera profesional.

El mundo perdía a uno de sus mayores referentes sobre el césped y Brasil a uno de sus últimos iconos -98 internacionalidades y 62 goles-, números sólo superados por Pelé. Demostrando que el 'Fenómeno' ha estado a la altura de cualquier mito del país y del resto del planeta.

jueves, 21 de agosto de 2014

Los apodos de la Conferencia Oeste, división Pacífico

La tercera de las divisiones de las que se compone la conferencia Oeste, de la liga profesional de baloncesto norteamericana (NBA), está formada por cinco equipos pertenecientes a las ciudades de: Oakland, Los Angeles, Phoenix y Sacramento.

Se dan dos circunstancias distintas en la división Pacífico respecto al resto de la competición:
  • por un lado nos encontramos con la única ciudad, Los Angeles, con dos equipos: Clippers y Lakers.
  • De todas las franquicias de la NBA, Golden State Warriors es la única que no lleva el nombre ni del estado ni de la ciudad que lo representa. Un hecho inaudito.  

Golden State Warrriors
La 'fiebre del oro' fue un movimiento migratorio de trabajadores que se vivió en California en el siglo XIX. Personas procedentes de todos los puntos del país se lanzaron al 'estado dorado' en busca de pepitas y del preciado botín.

El deporte californiano no fue ajeno a esta fiebre del oro, bautizando a su célebre equipo de la NFL como los San Francisco 49ers, con el año en el que se inició el desplazamiento (1849) y al conjunto de Oakland como los 'Golden State', sobrenombre del estado.

Precisamente, los Warriors comenzaron su andadura en Filadelfia, de donde tomaron el apodo de guerreros, posteriormente se trasladaron a San Francisco (1962-1971) antes de que la franquicia aterrizara finalmente en Oakland, donde se le añadió la coletilla del estado dorado. En los últimos años se está planteando un regreso de la entidad a San Francisco.

Colores: Oakland es la tierra del roble y del oro. En la bandera consistorial aparece el árbol sobre fondo dorado. El mismo color que utiliza el equipo. Otro de los tonos habituales es el azul, habitual en casi todos los equipos norteamericanos.

Logotipo: Ha evolucionado, desde la utilización del mapa del estado de California y la situación de Oakland, pasando por la imagen del puente hasta caricaturizar tipo cómic tanto el alias como la figura que lo acompaña.

A día de hoy, y con el regreso del gusto por lo antiguo, el emblema tiene cierto aire 'vintage' con el puente de la bahía (Bay Bridge) imperando. El mismo puente que une Oakland de San Francisco. Dos ciudades rivales que precisamente pugnan por hacerse dueñas de esta franquicia.

Golden Street Warriors

Campeonatos: 3
La institución posee una la larga trayectoria -fue fundada en 1946- en la que ha sumado 3 títulos, dos de ellos cuando estaba asentado en Filadelfia; el tercero, perteneciente a la etapa en Oakland, el cual data de 1975.


Los Angeles Clippers
Los Clippers son otro ejemplo de franquicia itinerante que no acaba de encariñarse con ninguno de sus destinos. Arrancó en Buffalo en 1970 donde tomó el sobrenombre de los Braves (valientes) para ser los Clippers a su llegada a San Diego en 1978.

Su siguiente etapa no le llevó muchos muchos kilómetros, ni siquiera se cambió de estado. La tranquilidad de San Diego fue cambiada por el ajetreo de Los Angeles. A pesar de la mudanza, los Clippers mantuvieron el nombre, referido a un rápido velero del s.XIX que se convirtió en la última esperanza para doblegar a los barcos movidos a motor.

La embarcación Cutty Shark, famosa por ser la imagen del whisky con el mismo nombre, fue uno de los últimos clippers.
La historia de los Clippers ha sido la versión baloncestística del 'patito feo'. Durante años ha estado a la sombra del otro equipo de la ciudad: Los Lakers, con mejor palmarés y una nutrida selección de grandes jugadores que avanzaban en las eliminatorias por el título y coleccionaban anillos.

La tendencia está cambiando es este lustro con las recientes victorias de los Clippers en los emparejamientos particulares y se especular con originar en breve a una gran rivalidad entre ambos, aunque nunca al nivel como se viven los derbis en el baloncesto europeo, a pesar de compartir el pabellón -Staples Center-.

Campeonatos: 0

Colores: Azul, blanco y rojo. Tonos heredados desde Buffalo y respetados en la etapa californiana en San Diego.

Los Angeles Clippers

El Staples Center pabellón donde juegan numerosas franquicias del deporte angelino, tanto L.A. Clippers y los L.A. Lakers -ambos pertenecientes a la NBA- como los Kings -dentro de la NHL- o los Sparks, dentro del basket femenino.

Logotipo: Criticado por algunos sectores debido a su parecido con el de los Lakers


Los Angeles Lakers
Se trata de una de las instituciones con más renombre en el baloncesto mundial. Los éxitos cosechados y la relevancia de muchos de los jugadores que han conformado su plantilla -Wilt Chamberlain, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O'Neal, James Worthy, Jerry West, Kobe Bryant...- han provocado un gran número de fans a lo largo del planeta.

Además del gran magnetismo de los Lakers como equipo y del glamour que siempre ha desprendido el conjunto -empezando por su equipación y siguiendo por su hollywoodiense hinchada- están sus legendarios duelos contra Detroit Pistons, Chicago Bulls y Boston Celtics, en el enfrentamiento clave entre los dos grandes abanderados del basket profesional estadounidense.

Los Angeles Lakers, logo

El germen de la franquicia se remonta primero a los Detroit Gems, dentro de la NBL -competición fundada por importantes empresas y que supuso el espaldarazo final a la NBA- y más tarde a los Minneapolis Lakers (1947), paso del que tomó su consabido apodo, ya que Minnesota posee el sobrenombre del estado de los 10.000 lagos. Hubo que esperar a 1960 para que los Lakers definitivamente se establecieran en Los Angeles.

Colores: Oro y púrpura, desde 1967. Mismos tonos que los Kings de hockey hielo, colores siempre vinculados a la monarquía.

Durante un tiempo los Lakers fue la única franquicia que disputaba sus partidos de casa sin el habitual blanco inmaculado que el resto de equipos portaban en su propia cancha. El amarillo, dorado en realidad, se consideraba válido como uniforme local puesto que no confundía a los espectadores que siguieran el partido por las televisiones y que percibían la señal en blanco y negro.

El blanco, es también utilizado en las últimas temporadas pero como tercera indumentaria y con carácter de homenaje, concretamente a la figura del speaker Chick Hearn, siempre y cuando los Lakers disputen el partido en el Staples Center y que coincida en domingo.

Logotipo: Casi invariable e icónico, como el de sus máximos rivales: los Celtics.

Campeonatos: 16
Segunda franquicia con mejor palmarés, sólo por detrás de los 17 entorchados de los Boston Celtics.

Celtics vs Lakers

Sacramento Kings
La cuarta entidad de California lleva un tiempo viviendo en el alambre, más cerca de su desaparición que de labrar un prestigio en la NBA.

La capital del estado de California ha sido la última etapa en la larga historia de los Kings. Atrás quedaron Rochester (Nueva York), donde permanecieron tres décadas bajo el apodo de los Seagramas y posteriormente Royals, debido al patrocinio del whisky del mismo nombre.

Los Kings sufrieron el primer traslado a Cincinnati, Ohio en 1957 y otra posterior mudanza a Kansas City, en 1972. Fue aquí, en Misuri, donde se bautizó de manera forzosa como los Kings, con un significado similar al anterior, ya que el equipo de beisbol de la ciudad ya se llamaba Royals.

En 1985, los Kings se movilizaban otra vez desde Kansas City a Sacramento, con la amenaza constante de dejar California y realizar otro éxodo. Todo ello, a pesar de contar con una de las hinchadas más bulliciosas y de mayor apoyo del torneo.


Colores: Pasó del rojo y azul al púrpura y gris, desde 1994. Entre las razones para escoger el púrpura hay muchas. Morado es el tono habitual de la realeza y era el color con el que se presentaba el estuche de lujo del whisky Royal. Por otro lado, la propia ciudad de Sacramento tiene el morado reinando en la mayor parte de la bandera consistorial.


Campeonatos: 1 
El título fue en la época de Baltimore Royals.

Logotipo: También evolucionó en 1994. Del simple símbolo compuesto por un balón que tenía dientes de sierra en su parte superior, y que asemejaba a una corona, al modernizado emblema a base de corona, balón y un par de lanzas cruzadas.

Phoenix Suns
Phoenix es la capital de Arizona. Estado situado al sur del país y que pasa por ser uno de los más deshabitados y calurosos. Sólo la parte norte de Arizona se libra de las altas temperaturas reinantes en el resto del territorio y que llevó a los españoles a bautizarlo como árido.

El paraje desértico y la situación de Phoenix dentro del "valle del sol" fueron motivos suficientes para que el equipo escogiera el sobrenombre de 'Suns'.

Colores: Púrpura, naranja y negro. Los dos primeros han convivido siempre con la franquicia. El morado viene del emblema de la ciudad y el naranja bien podría ser por el tono de la tierra -donde destaca el cañón del Colorado-, el rojo y amarillo de la bandera del estado o el propio color que ofrece el sol.


Campeonatos: 0 

La mascota del equipo, 'Gorilla Suns', es una de las más importantes de la NBA. Lleva desde 1980 entreteniendo con su espectáculo.


El origen del gorila fue fruto de la casualidad. Justo en el momento en el que los dirigentes de los Suns buscaban una mascota que actuara ante el público apareció un mensajero vestido de primate al estadio, durante un partido de baloncesto. Aquella casualidad fue el inicio de otro de los símbolos del cuadro de Phoenix.

Logotipo: Ha permanecido la misma idea con leves cambios -un balón envuelto en llamas y brillando- y alguna modificación en los colores.

jueves, 31 de julio de 2014

La medicina ofrecida por Placebo cumple con su cometido

El placebo es una sustancia inocua capaz de experimentar efectos positivos sobre cualquier persona, a pesar de no contar con ninguna propiedad particular. Este es el título que eligieron dos viejos compañeros de escuela, Brian Molko y el escandinavo Stefan Olsdal, tras reencontrarse en Londres y decidir fraguar un proyecto musical clave en la escena musical británica de principios de los 90.

Contrario a su definición, Placebo como banda siempre tuvo características propias, un toque personal que abarca desde la voz nasal, con el timbre personal y rasgado de Molko, pasando a la poética guitarra de Olsdal, capaz de entonar embaucadoras ráfagas de notas musicales que siguen el compás de una potente batería, ahora en manos de Steve Forrest.

entrada de Placebo, Madrid

Placebo se ha sabido manejar con soltura entre las emociones y la sensualidad, dos terrenos donde dejan huella con elegancia. La apuesta natural de unos artistas que juegan habitualmente con la ambigüedad sexual y los excesos como reclamo ante su variopinto público.

Encasillados como una banda de rock alternativo y habitualmente dentro del britpop –aunque Molko naciera en Bélgica y Olsdal en Suecia-, con frecuencia se han mantenido aparte de la etiqueta, ya que su música no acaba de encajar con las tendencias marcadas por los abanderados tanto de la primera ola formada por Oasis, Blur o Pulp como en la siguiente hornada capitaneada por Keane y Coldplay.

Si bien es cierto que conservan lazos en común con otros representantes del movimiento, con Radiohead en la experimentación electrónica o Suede en la temática del desamor y la desolación, además de tener un líder de idéntica apariencia frágil y andrógina, como Brett Anderson.

Placebo presenta todos estos adjetivos a cuentagotas, mezclándolos en una coctelera, ofreciendo a veces el lado más íntimo en sus partituras y letras para en otras atacar con un estilo demoledoramente agresivo, casi autodidacta, a través de unas guitarras que abrazan el punk mientras Molko se debate en la oscuridad a luchar contra sus miedos y obsesiones, traducidas en metafóricas estrofas.


Concierto de L.A. y Placebo: Madrid, Palacio de los Deportes -30 de julio de 2014-

El recinto elegido para esta gira de Placebo a su paso por Madrid fue una versión reducida del Palacio de los Deportes, con un telón negro separando el graderío de la pista, estrechando las distancias y acrecentando el calor reinante en el pabellón.

El papel de teloneros recayó sobre los mallorquines L.A., quienes exhibieron sus cualidades en un mini-concierto rotundo con grandísimas sensaciones, invitando no sólo a degustar de su cuidadísimo indie-pop sino de apuntar su nombre para sucesivas giras, trasladando la magia de una noche veraniega en el mediterráneo al corazón de la capital.

Con extraordinaria puntualidad, y protegidos por un discreto juego de luces y monitores, saltaron Placebo, convertidos eventualmente en sexteto para este tour denominado como el 'Loud Like Love', séptimo disco de la formación.

Placebo en Madrid, Palacio de los Deportes

El set elegido se compuso de 20 temas que a pesar del vigésimo aniversario de la banda no supusieron un esperado repaso a la excelente discografía de Placebo, más bien la presentación en sociedad del último trabajo, sonando siete cortes durante la noche, y llevando hacia el ostracismo al anterior redondo: 'Battle For The Sun'.

Obviamente, hubo espacio para que los grandes himnos de la banda se hicieran hueco en el repertorio, motivando los mejores momentos de la velada. En especial cuando se sucedieron Meds, Song To Say Goodbye, Special K y The Bitter End, cuatro clásicos ofrecidos con acierto, bajo una dosis algo más pequeña de lo imaginado.

Porque gustara o no el listado de canciones que aparecieron, la energía y profesionalidad de Placebo es indudable, sacando el mejor sonido posible a través de los bafles, dejándose de artificios y poses, dando prioridad a la música sobre los grandilocuentes discursos -aunque se echara de menos algún comentario extra de Olsdal, cuya casa en Chueca delata su cariño por Madrid y su vida nocturna-.

Placebo en Madrid

Ofrecieron un show enérgico que podría haber rozado el sobresaliente si hubieran tenido la valentía de cambiar en Madrid el guión establecido en esta gira de tocar casi por completo el 'Loud Like Love', compensando así la ausencia de Placebo en la capital española en los últimos años, rescatando lo mejor de su lucido equipaje en estas dos décadas de continuos viajes.

Entre las 'píldoras' que no aparecieron: 20 Years, This Picture, Days Before You Came, Taste In Men, Black-Eyed, My Sweet Prince, You Don't Care About Us, Pure Morning o Without You I'm Nothing... demasiadas ausencias para una noche que prometía y aún así acabó cumpliendo.

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